Quiero iniciar este espacio con un color tan interesante; imagino que para usted también lo es, el fresco verde.
Este verso, escrito por el gran poeta español, Federico García Lorca, en una de sus poesías más famosas, destaca la fascinación que este color siempre ha despertado, tanto en los artistas como en la gente en general. Por ejemplo, el escritor francés Marcel Aymée puso como título en su mejor novela: “La yegua Verde”. Tal vez la atracción venga de que el verde es el color de la vida y la naturaleza; los campos se llenan de verde en el invierno, y lo verde se asocia desde tiempos inmemorables, con las buenas cosechas y las épocas de prosperidad.
No por nada se le da a la esperanza el color verde, se piensa que las libélulas verdes traen buena suerte y las esmeraldas, que son verdes, son unas de las más preciadas de todas las piedras.
El efecto benéfico del verde, por otra parte, ha sido comprobado en estudios clínicos y sicológicos realizados en todo el mundo.
Si usted tiene ya algunos años, se acordara que hasta la época de los sesenta, el color de los uniformes que usaban los médicos y enfermeras en los salones de operaciones era blanco; sin embargo, después de pruebas llevadas a cabo, se comprobó que los pacientes iban más tranquilos a las operaciones si veían el color verde a su alrededor, y también se despertaban de la anestesia menos temerosos si lo primero que veían era ese color.
Se ha visto también que los centros de trabajo donde se pintan algunas paredes de color verde claro, los empleados se llevan mejor entre ellos y con sus jefes, y trabajan mejor.
Sin embargo, ¿Cómo es posible que el verde sea un color tan difícil de combinar en la moda?
Quizá sea por lo abrupto de los matices que presenta este color, como quiera que sea el verde es siempre verde y matiza perfecto si usted combina un verde menta con un verde hoja. Preciosísimo. Después de todo solo la madre naturaleza puede hacer esas combinaciones tan perfectas.