Recuerdos de Lluvia
Artículo: Maribel Sánchez
Fotos: Sara de Aguilar
Alguien escribió
esta historia de vida y aprovechando el clima que en nuestro
país ha predominado estos días quise trasladársela a usted,
eso sí, más que una entretención es una reflexión, que la
disfrute:
Había pasado todo
el día con su mamá, en un gran almacén. Esa bella pelirroja,
con cara pecosa, clara imagen de la inocencia, no debe haber
tenido más de 6 años.
Cuando se disponían a abandonar el almacén, llovía a cántaros.
Aquella clase de lluvia que, cuando cae tan fuerte desde
las nubes, no logras distinguir la distancia entre una gota
y otra... ni siquiera las ves golpear el suelo. Todos nos
quedamos frente a la puerta, resguardados de la lluvia.
Esperábamos, algunos con paciencia, y otros irritados porque
la naturaleza les estaba estropeando su prisa rutinaria.
Siempre me ha
encantado la lluvia. Me pierdo ante la vista de los cielos,
lavando la suciedad y el polvo de este mundo. Al mismo tiempo,
los recuerdos de mi infancia, corriendo bajo la lluvia,
son bienvenidos a mi mente como una forma de aliviar todas
mis preocupaciones.
La voz de esta chiquita era muy dulce, y rompió mi trance
hipnótico con su inocente frase, "Mamá, corramos a través
de la lluvia. Mamá, corramos a través de la lluvia.
"Sí, mamá, corramos a través de la lluvia". "No, mi amor.
Esperemos a que baje la lluvia", contestó la mamá pacientemente.
La niña esperó otro minuto, y repitió, "Mamá, corramos a
través de la lluvia". Y la mamá le dijo, Pero si lo hacemos,
nos empaparemos.
"No, mamá, no nos mojaremos. Eso no fue lo que le dijiste
esta mañana a papá", fue la respuesta de la niña, mientras
hablaba colgada del brazo de su madre. "¿Esta mañana? ¿Cuándo
dije que podemos correr a través de la lluvia, y no mojarnos?"
"¿Ya no lo recuerdas? Cuando hablabas con papá acerca de
su cáncer, le dijiste que si Dios nos hace pasar a través
de esto, puede hacernos pasar a través de cualquier cosa".
Todos nos quedamos
en absoluto silencio. Juro que no se escuchaba más que la
lluvia. Todos nos quedamos parados, silenciosamente. Nadie
entró ni salió del almacén en los siguientes minutos. La
mamá se detuvo a pensar por un momento acerca de lo que
debería responder.
Este era un momento
crucial en la vida de esta joven criatura, un momento en
el que la inocencia y la confianza podían ser motivadas,
de manera que algún día florecieran en una inquebrantable
fe.
"Amor, tienes
toda la razón. Corramos a través de la lluvia. Y si Dios
permite que nos empapemos, puede ser que él sepa que necesitamos
una lavadita". Y salieron corriendo.
Todos nos quedamos
viéndolas, riéndonos mientras corrían por el estacionamiento,
pisando todos los charcos. Por supuesto que se empaparon,
pero no fueron las únicas.
Los siguieron unos cuantos que reían como niños mientras
corrían hacia sus carros. Sí, es cierto, yo también corrí.
Y sí, también me empapé... seguro Dios pensó que necesitaba
una lavadita.
Las circunstancias
o las personas pueden quitarnos nuestras posesiones materiales,
pueden llevarse nuestro dinero y pueden llevarse nuestra
salud. Pero nada ni nadie puede quitarnos nuestras más valiosas
posesiones: Los Recuerdos.
Así que no olvide
tomarse el tiempo y la oportunidad de llenarse de recuerdos
cada día. Espero que, de vez en cuando, se tome su tiempo
para correr a través de la lluvia. ¡TÓMESE SU TIEMPO PARA
VIVIR!.
Y nunca olvide, a veces Dios quiere que se dé una "empapadita",
pero jamás le dejará sólo bajo la lluvia. Y si le ha permitido
pasar por tormentas en su vida, también pasará, ésta, la
otra y la que sigue. Y después de cada una de ellas, verá
nuevamente su amor y sus promesas en cada arco iris.