"En
la tierra adentro del
caprichoso borde de
acantilados marinos
nombrado en las antiguas
cartas náuticas "litoral
del Rostro Fragoso"
o sea en las montañas
que se dilatan más o
menos entre Sonsonate
y La Libertad se alzaban,
en la época de la conquista
y colonización españolas,
y aún siguen siendo
dominadores del paisaje
local, millares de esbeltos
balsameros o árboles
productores de la substancia
terapéutica denominada
"bálsamo". Esta región
de tierras ásperas y
serranías abruptas con
rocas desnudas, talpetates
y abundante barro sería
conocida con el apelativo
de "la Costa del Bálsamo".
En
el idioma náhuatl
de los indios aztecas
o mexicanos el nombre
de dicho árbol suena
Uituloxitl y en la
lengua náhuatl arcaica
de los indios yaquis
o pipiles resulta
ser uizilúshit o con
más propiedad fonética
uizilújshil.
Procede
dicho nombre del náhuatl
arcaico, uizil, colibrí,
gorrión, pajarillo
que zumba; y su homólogo
úshit, especie de
ungüento hecho con
trementina o resina
semilíquida que exudan
ciertos árboles. Significa,
pues, "ungüento de
colibrí". El fruto
del balsamero es una
vaina aplanada y alargada,
de color amarillo-ocre,
con dos aletas laterales
e indehiscentes, que
al desprenderse del
árbol impulsado por
el viento asemeja
al colibrí o chupamirto.
En
la Costa del Bálsamo
los náhuas de Cuscatlán
para decir "árbol
de bálsamo" o "balsamero"
emplean el vocablo
holofrástico Ujshicuáhuit,
de újshi, ungüento,
y cuáhuit, árbol.
El
nombre científico
del expresado vegetal
es Toluifera Pereirae
y en el mercado mundial
su producto se conoce
ingratamente con el
nombre de "bálsamo
del Perú" cuando justamente
debiera y ya se le
llama "Bálsamo de
El Salvador". Por
Decreto Ejecutivo,
de 5 de junio de 1941,
el balsamero es uno
de los árboles nacionales
de nuestra república.
Fray
Antonio Vásquez de
Espinosa, en su Compendio
y Descripción de las
Indias Occidentales
(circa 1625) y quien
por los años de 1613
a 1621 vivió por estos
lares, manifiesta
que en la "costa de
Tonalá en el distrito
del pueblo de Guaymoco,
hay gran cantidad
de árboles de bálsamo,
los cuales son grandes
(alcanzan alturas
hasta de 25 o 30 mts.),
algo parecidos en
la corteza y hojas
al álamo blanco, aunque
más hermosos y de
más alegre vista;
echan por fruta o
semilla una como almendra,
la cual tiene dentro
un licor rubio como
oro; la madera del
bálsamo es muy recia
y pesada, toda aquella
tierra donde se crían
estos árboles, es
de temperamento caliente,
está muy olorosa y
con grande fragancia
del bálsamo.
"Sácase
de dos maneras, el
virgen sólo dando
unas cuchilladas al
árbol y por ellas
destilan un licor
rubio como oro, que
es el bálsamo virgen;
los indios chamuscan
el árbol para que
destile aquel licor,
cuecen las cortezas
de él y así lo sacan
negro.
La principal cosecha
es por noviembre y
diciembre hasta mayo,
que es el verano,
aunque todo el año
se saca"…"
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Tomado
de El Salvador:
Descubrimiento,
conquista y
colonización.
Jorge Lardé
y Larín. Volumen
3 Biblioteca
de Historia
Salvadoreña.
Dirección de
Publicaciones
e Impresos.
CONCULTURA.
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