Francisco Domínguez
Jefe de Corrección de La Prensa Gráfica
Y, Colaborador nuestro.

A algunos les podrán sonar mal estas palabras; pero, registradas en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), son tan válidas como cualesquiera otras.
Los vocablos ‘verga’, ‘vergaceo’, ‘vergazal’, ‘vergazo’, ‘vergón’ ‘vergueada’ y ‘vergueador’ constituyen un campo semántico de salvadoreñismos registrados por el DRAE de 2001, todos ellos novedades, pues ninguno aparece en la anterior edición de 1992, en su acepción local.
‘Verga’ es una interjección vulgar que, en El Salvador y Venezuela, se emplea “para expresar sorpresa, protesta, disgusto o rechazo” (Me vale verga)
‘Vergaceo’ es un coloquialismo que emplean salvadoreños y hondureños como sinónimo de “pelea” (¿Dónde fue el vergaceo, vos?)
‘Vergazal’ es un término malsonante, utilizado en El Salvador, Honduras y Nicaragua, que significa “montón (número considerable)” (Tengo que leer un vergazal de páginas)
‘Vergazo’ tiene dos acepciones: la primera es “golpe (acción y efecto de golpear)”, de uso común entre cubanos, salvadoreños y nicaragüenses (Me pegué un vergazo en la pierna); la segunda es “gran cantidad de cosas”, (exclusiva de los salvadoreños)
‘Vergón, na’ son adjetivos coloquiales, empleados en El Salvador y Honduras, que se dicen de las personas “de carácter y trato amable” y si se refieren a una cosa la califican como “magnifica (excelente)” (Qué carro más vergón)
‘Vergueada’ es un coloquialismo vulgar, compartido por hondureños y salvadoreños, sinónimo de “paliza”, en dos sentidos: “serie de golpes” y “amplia derrota” (¿Viste la vergueada?)
‘Vergueador y vergueadora’ son adjetivos coloquiales, propios de El Salvador y Honduras, que aluden a “una persona: que golpea frecuentemente a los demás “(Nunca pensé que ella fuera vergueadora)
Francisco Domínguez.
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