Los bailes folklóricos
son expresiones concentradas y muy populares
donde se manifiestan danzas de muy variadas
épocas que se combinan con bailes actuales;
éstas están ligadas a celebraciones del santoral
y fiestas patronales.
Según el inventario de
danzas realizado por el Patrimonio Cultural
(en 1976) se calcula la existencia de unos 116
bailes distribuidos muy especialmente en el
occidente y centro del país y otras pocas en
el oriente.
Independientemente de
la irregularidad con que se practiquen los bailes
tradicionales ya sea por motivos que van desde,
la conquista hasta el alto costo de la vida,
siguen palpitantes la presencia de más de un
centenar de danzas que marcan un índice que
mide la fuerza de nuestras tradiciones.
Amparándome en la investigación
realizada por Salvador Marroquín, (musicólogo),
junto a CONCULTURA, se han elegido una muestra
de los bailes tradicionales salvadoreños los
cuales pertenecen a diversas categorías: "bailes
de cacería", "propiciatorios", "ofrendas", "cortejo",
"taurinos", "burlescos", "festivos", "navideños",
"guerreros" y otros más que en el transcurso
de estas ediciones iremos descubriendo.
1. "El baile de cacería"
Como su nombre lo indica,
trata de la caza de algún animal que formó parte
de estos lugares desde tiempos inmemorables.
Los bailes más representativos de esta clasificación
son: "el cuche de monte" y el "tigre y el venado".
A. "Cuche de monte":
Este se baila en la Villa de Santa María Ostuma,
en el Departamento de La Paz, el 2 de mayo.
El baile consiste en que una persona se disfraza
de cerdo, y otro de diablo junto a dos viejos
enmascarados. Todos bailan al son del pito y
el tambor. El diablo y los viejos tratan de
cazar al cerdo y posteriormente en forma simbólica
reparten las piezas del animal a cada persona
de la comunidad, con una dedicatoria humorística.
B. "El tigre y el venado":
Desde tiempos precolombinos la cacería colectiva
y el reparto equitativo de la carne ha sido
plasmado para la posteridad en "el baile del
tigre y el venado". En este baile, al representar
la cacería del tigre, los danzantes que interpretan
a los animales tratan de imitar sus movimientos,
mientras los cazadores realizan el aspecto jocoso.
En la parte final muere el tigre y los intérpretes
aprovechan para hacer críticas a los vecinos
de la población, mientras reparten simbólicamente
la carne de la presa; "la cabeza…para el comandante,
"la de atrás…para el juez de paz", "el intestino…para
Don Regino"; y así hasta que no queda nada del
tigre. Todo el baile se realiza al son del pito
y el tambor el 2 de mayo en San Juan Nonualco,
Departamento de La Paz.
Con los bailes de cacería
cierro la primera parte de esta interesante
serie, espero lo disfrute y le ayude a conocer
y enorgullecerse de nuestras grandes riquezas
culturales.