Aventura superior
Cuando toco tus manos me imagino
Que toco las fronteras del origen;
Y desde ahí, las voces que me rigen
Van subiendo al silencio que adivino.
Voy subiendo en tus venas, con el sino
De los fieles hidalgos que se exigen
Disciplina y fulgor, y no transigen
Sino con el hallazgo diamantino.
Cuando toco tus manos ya poseo
La perfecta blancura, diferente
A todas las blancuras conocidas.
Y con esa blancura por trofeo,
Avanzo en mi aventura reverente
Cruzando los espejos de otras vidas.
Este discurso secreto, como se llama otro de sus libros, está articulado para decirse en voz baja, en discreto coloquio. De modo que este acto en el que se presenta el libro, y la edición misma, no deja de ser una hermosa indiscreción. Uno se asoma, a través de cada soneto, como por una ventana que nos permite ver una imagen, una escena, un trozo de vida profundamente íntimos. Y al hacerlo, nos sumergimos también, como el poeta, en el sueño, en esos jardines de los que habla en la Segunda Confesión, cuando dice:
"...Embozado en mi diáfana armadura,
recorrí aquel oleaje de otra vida:
era el sol acercándose
a su nido de piedra, como vuelve
el anciano profeta a su refugio
maternal, suculento. Me escuchaba
gritando, piedra arriba:
¡Fuera de mí, desierto,
déjame descansar en la blancura
de una nube magnánima, horizonte,
como la almohada donde reposaron
las sienes del profeta, ya instaladas
en su jardín ardiente y sumergido!..."
De nada más puede hablar la Palabra sino de la experiencia humana, puesto que el hombre, sin ellas, no tiene pensamiento ni tiene vida plena. Y esto es siempre cierto, pero más en el caso del poeta, hombre de palabras, hombre que vive en ellas y que en ellas realiza su destino. El jardín sumergido es un hermoso símbolo que el poeta retoma de la inmortal madre Claudia, de quien es heredero. En ese jardín sumergido, y al propio tiempo ardiente, que brota del pensamiento del poeta y en el que este vive, como un pez en el océano incesante y viviente de la poesía.
Antiguo Cuscatlán, julio del 2001.
Licda. Carmen González Huguet
Biografía